El otro día leía una artículo que dejaba entender que el infinito no existe, que solo es un producto de nuestra imaginación para explicar los límites de determinadas funciones, y esto se debe exclusivamente a la dificultad que tenemos para imaginar el infinito en alguna forma, como por ejemplo imaginar un campo sin barreras, ya que en todos nuestros aprendizajes, estos vienen siempre condicionados por los límites físicos de nuestro entorno inmediato, por ejemplo, si hay una pared, siempre imaginamos que debe haber algo detrás de ella, y es que en nuestra experiencia diaria siempre hay algo detrás de las paredes.
Entonces, ¿Como podríamos aceptar una idea del infinito sin necesidad de asumirla como tal?, ¿Que ejemplo sería más válido para comprender su naturaleza?.
Para mi, el razonamiento para hallar comprensión a esta naturaleza está en la esencia del Universo, la Energía.
La energía, es de aquellos conceptos que cuanto más la estudiamos, más nos damos cuenta de que son infinitos en si mismos. Por un lado, ni se crea ni se destruye, no tiene ni principio ni fin, se expande o se comprime en su relación con el espacio y también tiene la capacidad de acumularse en un punto aumentado su cantidad, y es que la energía es de esas cosas que no ocupan un lugar definido en el espacio, tiene la extraña propiedad de superponerse, de estar en un lugar compartido cuando existe la armonía, siendo capaz de sumar como ocurre en todos los campos, y permanecer eterna desde nuestra óptica experimental de principio y fin, así que pienso que si nos fijamos en la energía, nos damos rápidamente cuenta de que la definición le va como anillo al dedo, y es que desde la perspectiva eterna, no es difícil imaginar que el infinito es una característica que se debe dar en todas las cosas que no posean ni principio ni final, y sí tenemos que la energía es infinita y que el Universo en su totalidad está hecho de energía, es evidente que el Universo también será infinito, ocupando y definiendo el espacio en la medida que se expanda.
Otro ejemplo un poco más complejo de la idea del infinito lo podemos encontrar en las redes neuronales. En estas, al principio, en su constitución, necesitamos una gran cantidad de neuronas para representar y procesar información a medida que deseamos ganar concreción, pero a partir de un umbral, esta proporcionalidad comienza a minorar claramente hasta alcanzar invertirse, de manera que la capacidad de representación comienza a crecer de una manera exponencial en su relación con el numero de neuronas, y esto es porque las redes neuronales, también poseen la propiedad de superponer, en este caso, superponer información, perdiéndose como ocurre en todas las superposiciones, la proporcionalidad voluminosa que se daba en los anteriores sistemas de almacenamiento de información, pudiendo alcanzar de este modo el infinito la información representada, haciendo gala del dicho "el saber no ocupa lugar".

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